miércoles, 18 de julio de 2012

*^*


YeWon





















Jong-Woon

Jong-Woon












Handsome~


Dong Hyn
























{KyuSung} Amorfo


Yesung se encontraba muy entusiasmado, más que otros días. ¿La razón?  Celebraría sus 3 meses de relación con Kyuhyun, este le había prometido que le daría algo especial, recompensando que los pasados dos meses habían sido un caos.

Se suponía que deberían pasar tiempo juntos, pero tal parecía que para Yesung la suerte no corría de su lado, ya que cuando se disponían a pasar tiempo de calidad como pareja, llegaban los demás, & viendo que ya estaba todo puesto para cenar, se quedaban a comer, acabando con toda la comida que Yesung había hecho solo para Kyuhyun & él.
Kyuhyun era el primero en invitarlos a cenar, ignorando que Yesung daba mil & una excusas para quedarse solo con el menor & así poder celebrar a gusto.
Según Kyuhyun este mes sería diferente, le daría a Yesung un regalo que demostraría lo que para él, significaba la relación.

Se vistió lo más guapo que pudo, preparó todo para que la noche fuera lo más especial posible & se dispuso a esperar a Kyuhyun.
Se había aburrido de estar esperando al menor, se paró del sillón donde estaba desparramado & puso música para despejarse un rato…

-Because your love your love your love is my drug~- agarrando lo primero que vio como micrófono, que para esto era la escoba, cantaba como si no hubiera un mañana, subiéndose a la mesita de centro que había en la sala & moviendo el trasero al ritmo de Kesha.
Había olvidado que era una de las voces principales de Super Junior & comenzó a berrear, como en esos momentos los “vecinos” le llamaban a su canto.

A los minutos de estar en su concierto, llegó Kyuhyun, con algo escondido detrás de su espalda. Yesung se emocionó, lo llenó de besos & uno que otro jalón de cabellos por haber tardado tanto.

-Tengo una sorpresa para ti- canturreó Kyuhyun en el oído de Yesung.

-Woaa  ¿Enserio? ¡Quiero verla Kyuu~!- Yesung daba saltitos & aplaudía cual niño en vacaciones.
El menor dudaba en broma si enseñársela el regalo o no.

Después de haber dado vueltas por toda la sala & convencer al menor con uno que otro beso, Kyuhyun terminó cediendo.

Kyuhyun sacó un cuadro tapado por una manta, lo empezó a descubrir lentamente ante la mirada atenta de Yesung. La sonrisa que el mayor tenía en ese momento, se desvaneció lentamente, convirtiéndose en una cara de completa confusión.

Lo que vio Yesung después fue algo extraño, el cuadro contenía algo inexplicable, un intenso color verde pasto & muchas figuras raras de diferentes colores alrededor, líneas con colores fosforescentes & regadas por toda la extensión del cuadro.
Yesung miraba alternativamente hacia el menor & el cuadro, el cuadro & el menor… así sucesivamente.

-Cho KyuHyun… ¿Qué es esto?- Yesung se mostraba completamente confundido & algo molesto.

-Como que “¿Qué es esto?”- le regresó la pregunta Kyuhyun, algo indignado –Es obvio que es un cuadro-

-Ajá y … ¿Qué se supone que contiene el cuadro? Es decir, no entiendo-

-Pues… la idea era plasmar lo que es nuestra relación y… aquí está- dijo en tono obvio Kyuhyun.

-Estás… ¿Estás tratando de decir que nuestra relación es fea y ... amorfa?- Yesung se cruzó de brazos, mirándolo indignado & dudoso.

-¿Algo? Yo diría que toda nuestra relación es amorfa. ¡Hyung no me mires así! Solo piénsalo… una persona inteligente, increíble & con un gran talento como el mío, no encaja del todo bien con una persona como… tú.

-¿A qué te refieres con "una persona como yo"?-

-Ya sabes… yo sé bailar, cantar, tocar el piano, el clarinete y tu… - Kyuhyun lo miró con ojos de superioridad & continuó –Eres arrítmico, te encantan las tortugas, cosa que ya es bastante rara y no creo que te siente bien tocar un instrumento-

-¡Sé tocar el piano también!- le contestó Yesung alzando un poco su voz, sentido por lo que acababa de decir Kyuhyun.

-Sí, pero no mejor que yo-

Ante esta contestación, Yesung le dio una última mirada a Kyuhyun, arrebatándole el cuadro de las manos y se fue a su habitación, azotando la puerta al entrar.
Se suponía que Kyuhyun mejoraría las cosas, después de las últimas celebraciones que habían sido un fiasco. Pero lo único que logró fue empeorar todo y quedarse sin mimos por dos semanas y sin poder dormir calientito en su cama. 
Claro, estamos hablando de Kyuhyun, lo arrogante y egocentrista no se le quitaría, ni en un millón de años.

 ~0~0~0~

Un Kyuhyun muy tembloroso estaba en el sofá de la sala, no podía dormir ya que no había podido sacar mantas para taparse y la noche era muy fría, sin contar que la calefacción en ese momento era un asco.

Zhoumi entró a la sala algo divertido por cómo estaba Kyuhyun acurrucado en el sillón, queriendo taparse del frío con sus manos, pero fallando en el intento –deberías pedir disculpas o por lo menos dar algo mejor que ese cuadro, que por cierto no fue buena idea y estaba todo feo- el mayor reía escandalosamente, apoyándose en uno de los muros de la sala, poniendo a Kyuhyun mas de mal humor.

-Cállate hyung, ese Ye-Yesung-sung  torpe… no sabe apre-preciar las cosas que hago por él- decía casi con dificultad, ya que sus labios temblaban al abrir su boca.

Zhoumi volvió a reír por lo bajo, Kyuhyun definitivamente no cambiaba –el torpe eres tú, deberías de ir a pedirle disculpas de una vez y así evitarte la tortura de morir congelado… aunque se me hace una idea muy divertida, podría contemplar tu muerte lentamente-

Kyuhyun lo miró incrédulo, se paró con dificultad & se encaminó hacia la habitación donde estaba Yesung, tocó varias veces pero el mayor no abrió –Oh vamos Yesung, por lo menos dame algo para no morir como carne de cerdo congelada-

Pasaron varios minutos hasta que se escucharon ruidos del otro lado. Yesung abrió la puerta con una sonrisa, el menor pensó que ya se le había pasado el enojo así que suspiró aliviado.
-Yo sabía que…-  lo que vino después no se lo esperó, Yesung le aventó su “regalo” en la cara, quedando el cuadro con una hueco & la cabeza de Kyuhyun dentro de este.
El mayor cerró la puerta de golpe de nuevo, sin siquiera darle alguna explicación.

Zhoumi quien vio toda la escena, reía divertido por cómo había quedado Kyuhyun –digno de grabarte  y subir el video en la página de los más tontos.. Adios Kyu~- se fue riendo divertido a su cuarto, antes de entrar agregó:  -Por cierto… feliz “cumple mes” jaja- hizo una seña con su mano & se metió de lleno a su habitación.

-Malditos…- Kyuhyun rendido ya, se fue de nuevo refunfuñando a acurrucar al sillón con el cuadro entre sus manos, temblando de pies a cabeza. Definitivamente tendría que pensar bien la próxima vez, antes de dar sus regalos.

{YeHyun} Lewd wish *



Notas: Bien, pues... esto es básicamente mi regalo de cumpleaños. Espero les guste tanto como a mi me gustó, créanme que si así fueran todos mis regalos de cumpleaños, no me quejaría tanto de ser mas vieja cada año. También es algo bipolar, así que para las que sufren de ánimos aleatorios; esto es para ustedes. Erm... Creo que es todo, no me hagan mucho caso xD
Advertencias: Lemon  :3



~0~0~0~
La música sonaba fuerte y todos hablaban a gritos o acercándose a los oídos de su receptor. Su mirada estaba dirigida a un castaño de piernas largas que se movía sensualmente al son de su cantante; se veía muy joven para estar ahí, formando parte de los bailarines de un Drag Queen. Miró a su alrededor, muchos hombres ya le estaban echando el ojo, relamiéndose los labios, pero él no los dejaría comer ésa ovejita, oh no.

Jong-woon era de ésas personas que tenía lo que quería sin importar qué o lo que costaba. Desde pequeño lo habían educado con ésa mentalidad, si no lo podía tener fácil, tendría que trabajar para ello. Su inexpresiva mirada se movía al son de los movimientos de su presa; ¿quién iba a pensar que el Jong-woon de mirada dulce ahora tuviera una mirada seria mientras enfocaba a un niño bailarín y en sólo un speedo de colores? Bueno, el pobre, aunque tenía músculo, casi no llenaba su atuendo.

Sonrió mientras su mente se llenaba de diferentes posiciones que probaría con él, por la juventud que su cuerpo mostraba que iba a ser flexible y resistiría bien todo el poder que acumulaba segundo a segundo al ver cómo se movía tan provocativamente. Su vista se agudizó al ver las gotitas de sudor resbalar por su cuerpo, sintió una bestia furiosa rugir dentro de él al notarlas y el baile sensual le ponía sazón y combustible a sus deseos que lo quemaban como fuego abrazador.

El espectáculo terminó y  notó que muchos se habían levantado para salir, supo que iban en busca de su presa. Se quedó sentado mientras se escuchaba que la música de receso presentaba a otro artista. Esperó un poco a que la mayoría de los espectadores regresaran a sus asientos, sonriendo con disimulada satisfacción al ver su cara de ligera molestia y decepción mezcladas. Ése era su momento para atacar, cuando la presa estuviera cansada de correr de sus débiles cazadores.

-Hola –le dijo a un bombero semidesnudo que descansaba en una silla especial con su nombre.

-Lo siento, pero no puedo ahora, tengo pareja –dijo sin abrir los ojos, repitiendo lo que le había dicho a todos sus inútiles cazadores.

-Claro que puedes –ronroneó seductoramente, haciendo que su presa sonriera.

-No puedo, tengo pareja –repitió su frase sin abrir los ojos.

-No importa –su presa abrió los ojos y lo miró agudamente.

-Pues no puedo –cerro los ojos- no puedo y no quiero –Jong se acercó a él- tengo un arma –lo amenazó.

-Yo también –dijo en otro tono. El bomberito rió.

-¿Qué quieres? –lo miró, entre cansado y divertido con su extraña insistencia.

-Platicar –sus cejas se alzaron.

-¿Ah sí? –tenía un tono sarcástico.

-Sí, ¿cuántas propuestas aceptaste? –su presa alzó una ceja.

-Todas las que quise –tenía esa sonrisa altiva en su boca.
Jong se le acercó demasiado, apoyándose en los brazos de la silla mientras que el otro no retrocedió.

-Mejor para mí que no aceptaste a nadie –sonrió de lado.

-¿Y quién dice que tú vas a ser la excepción? –bufó en forma de risa.

-Esto –lo agarró por la nuca y le plantó un beso en los labios, sus dientes jalaron su labio inferior para que una lengua curiosa entrara en la lengua del atacado, si se podría decir “ataque” al intenso beso que el mayor le se estaban dando.

El mayor sonrió al sentir los labios de su presa participar y su lengua empezando a jugar con la suya. Una larga y delgada mano se posó sobre su mejilla mientras la otra navegaba curiosa sobre una entrepierna por encima de la suave tela de su pantalón de vestir. Una pequeña, pero fuerte mano sorprendió la suya, agarrándolo por la muñeca para que no pudiera sentir su sexo masculino, sorprendiéndolo.

Su cazador terminó el beso abruptamente, dejando al otro con los labios aún alzados a seguir con el suculento beso que tenían. Vio con satisfacción cómo su presa hacía una cara de disimulada protesta. El bomberito lo miro con frustración y duda sin saber que su notable inexperiencia le daba poder al mayor.

-Te espero a la salida –le guiño un ojo mientras se dirigía a la salida- no te canses demasiado –y salió del pequeño cuarto para dirigirse a su mesa y seguir viendo el espectáculo. Su recién besada presa salió ahora como fontanero, con su cinturón de herramientas, volviendo locos a sus espectadores cuando agarraba el martillo y lo  acariciaba mientras hacía unos movimientos pélvicos muy seductores. Pobre chico, si terminaba cansado de ésta rutina, terminaría muerto cuando terminara con él.


Cuando la última Drag dio por terminado el espectáculo de ésa noche, se quedó sentado para que todos terminaran de irse y dejar sólo el lugar. Un joven apareció por la puerta principal después, su imagen nunca daría lugar a pensar que era un stripper y bailarín en ése tipo de lugares: con un suéter, bufanda, abrigo largo, un par de jeans algo desgastados y unas botas para el frío. Sostenía su maleta con temor, nada de lo que reflejaba su inexpresiva cara.

-Mande –dijo, tratando de parecer ocupado.

-Hey –dijo, parándose de su lugar- ¿quieres comer? Conozco un buen restaurante –sonrió mientras veía que el nerviosismo crecía, demostrado por sus inquietas manos.

-Tu pagas –lo miró altivo.

-Claro –sonrió, levantándose y agarrándolo por la cintura.

-Una cosa te digo –se quitó la mano del mayor de la cintura- no soy puta –su enojo se vio evidente con esa frase, sorprendiendo al mayor.

-No te preocupes, no te sentirás como una –murmuró para sí.

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-Buenas noches –los recibió una linda camarera- ¿privado o mesa? –el menor estaba retraído viendo todos los diseños de ése lugar.

Siempre había querido entrar ahí, desde que consiguió ése trabajo, aparte de pagar sus estudios y brindar un poco a su familia, estaba ahorrando para tener una buena cena ahí, aunque fuera solo.

-Privado, servicio completo –sonrió su acompañante, sorprendiendo al maravillado.

-M-h, por aquí –dijo la chica, llevándolos a un pasillo  y entrando a una habitación irrealmente cómoda- pónganse cómodos, en un momento les traemos su pedido –y, sonriendo, se fue.

El, ahora, anfitrión le quitó suavemente el abrigo para ponerlo en un sofá alejado, dándole la oportunidad a que el invitado recorriera el esquicito lugar, recorriendo con los dedos las delicadas estatuas de porcelanas.

-Siempre soñé con venir aquí, pero, estoy temeroso –sonrió mientras seguía con los dedos la delicada onda de un dragón rojizo con detalles dorados.

-¿Por? –volteó a ver a su compañero, que estaba cómodamente sentado en un sillón bajito.

-No sé –dijo, alzando un hombro, volteando hacia las obras de arte.

-Pues, no te preocupes –sonrió el otro, poniendo extrañamente tranquilo- no sé tu nombre

-Ni yo el tuyo –sus miradas se encontraron.

-Bueno –sonrió Jong- mi nombre es Kim Jong-woon, ¿cuál es el tuyo?

-Kyuhyun, Cho Kyuhyun –le sonrió, volteando después hacia una pintura de la era impresionista.

-Bueno, Kyuhyun, supongo que debes de tener alrededor de 19  o 20 años –el cuestionado rió.

-Tengo 17 –dijo sonrojándose, sorprendiendo al mayor.

-¿17? ¿Y qué haces en un lugar así? –el otro terminó de  observar las obras de arte y se sentó en el otro sillón.

-Ganando dinero –Kyuhyun sonrió mientras agachaba la cabeza.

-¿Pero no sería mejor trabajar en una heladería? –el otro lo miró con un divertido fastidio.

-¿Por ser muy chico? Intenté de mesero, pero alguien me dijo que sería bueno para éste negocio y presenté mi solicitud –sonrió, como si fuera lo más lógico del mundo.

-¿Y aun siendo menor de edad te aceptaron? –dijo sorprendido, era una afirmación en más que una pregunta.

-Mentí –dijo inocente, mientras veía la mesa bajita y estiraba los brazos.

-Ah –fue lo que pudo contestar antes de que llamaran a la puerta.

El mayor la abrió, dejando entrar a varias chicas con el pedido especial. Una botella de champagne, dos copas, fresas cubiertas con chocolate y varios platillos cubiertos. Se despidieron con una reverencia y Jong les dio las gracias.

-¿Y no te incomoda que tanta gente te pida que se acuesten contigo? –le preguntó mientras destapaba uno de los platillos.

-Al principio se me hacía incómodo, ahora me da un poco de risa, pero a veces fastidia -dijo, acercándose a la mesita de centro repleta con platillos.

-¿Y tu pareja no se enoja por tu trabajo? –el otro alzó una ceja.

-¿Pareja? –miró otro platillo para destaparlo, se sentía como niño descubriendo regalos en navidad.

-La que dices tener para rechazar a todo el que te proponga algo –la risa de Kyuhyun no se esperó.

-Sólo les digo eso para ver sus caras de decepción, me divierto y los rechazo al mismo tiempo –sonrió con malicia. Haciendo reír al Jong por la malvada astucia que tenía el joven- ¿y tú?

-Sin pareja –sonrió.

-Mmmm, ¿años?

-23 –sonrió.

-¿Y trabajas? –el menor no pudo contener el brillo de sorpresa.

-Sí, en una empresa más o menos grande –sonrió satisfecho mientras veía al menor abrir los platillos.

-¿Y cómo es que obtuviste trabajo tan rápido? –con cada platillo que abría el olor de éste le hacía tener más hambre.

-Ingresé a una Universidad donde te dan la opción de terminar más rápido los estudios y salir con trabajo asegurado –sonrió, notando el apetito del menor- come, por favor –le sonrió, ofreciéndole unos palillos- no te preocupes por las reglas conmigo, no me gusta seguirlas –continuó, recibiendo una pequeña reverencia de agradecimiento con aceptación.

Agarró los palillos y los dirigió a un platillo que le llamó la atención desde que lo abrió, el placer en sus gestos hizo sonreír al mayor.

-Bueno –dijo después de probar el bocado- ¿y eres de Seúl?

-No, vengo de una pequeña ciudad, pero me dieron la oportunidad de estudiar aquí y, el resto es historia –sonrió, empezando a probar otro platillo.

-Entonces vives solo –una ceja de Kyuhyun se levantó, interesado.

-Si –asintió con orgullo.

-Genial –susurró Kyuhyun, comiendo un poco más.

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-Esto es vida –dijo, mientras se recostaba en el sillón, sosteniendo en una mano una copa de champagne y en la otra una fresa. Jong sonrió, sorprendido por el apetito que tenía, recordando su edad y lo que hacía para tener tanto- ¿y en tu trabajo no se molestan contigo por ser gay? –su acompañante sonrió mientras mojaba sus labios con la bebida.

-Mi jefa es homosexual, y eso es un secreto a voces –rió- y yo puedo ocultar muy bien todo –sonrió.

-Eso es lo que tú crees –rió el menor ante la expresión de Jong- ¿o tú crees que no sentí tu mirada comerme? Me pareció extraño que no corrieras tras de mí cuando terminé de bailar

-No era el único –los dos sonrieron de lado.

-¿A no? –ya sabía la respuesta.

-¿Por qué no me pusiste resistencia? –Kyuhyun agudizó su mirada.

-¿Por qué no fuiste después de que terminé de bailar?

-Pregunté primero, responde primero –las sonrisas altivas estaban avivando el fuego que sentían por dentro.

-Porque me pareciste diferente, ahora responde –Jong sonrió.

-Porque soy diferente –Kyuhyun entrecerró los ojos, mirándolo, mientras bebía un poco de champagne, seduciendo.

Casualmente una gotita traviesa se escapó de sus labios, Jong mordió una fresa y se acercó al menor, besando su mandíbula, donde se había quedando la gotita, subiendo poco a poco, rosando sus labios con la piel, creando cosquillas en el otro. Dejo la copa para recibir le beso en la comisura de sus labios y volteó para seguir con el besó, recibiendo una risa de satisfacción.

-Eres bueno, Kim Jong-woon –sonrió el menor- sabes cuándo, cómo y dónde hacer tus movimientos –el mencionado se apoyó en el sillón- pero… ¿podrás con alguien como yo, que su trabajo es seducir? –imitó la acción de su compañero.

-Podré contigo, no te preocupes –le guiñó un ojo.

-Eso veremos

~0~0~0~


Después de pagar la cuenta decidieron esperar el amanecer, faltaban algunas horas y el cielo se estaba volviendo claro.

-Muy bien, ¿quieres que te lleve a tu casa? –le preguntó cuando estaban en un semáforo, frente a una avenida.

-Quiero ver el amanecer –murmuró un medio borracho Kyuhyun, haciendo sonreír al mayor. Aunque tuviera un trabajo, y diera respuestas con actitud de adulto, seguía teniendo ésa inocencia dentro de él que podía salir a flote.

-Conozco un lugar donde lo podemos ver bien –sonrió mientras dirigía el carro hacia un rumbo desconocido para el menor.

Algo hacía que se sintieran a gusto uno con el otro, como si hubieran tenido bastante tiempo juntos. El menor pensó que era por la plática, donde pudo conocer mejor a uno de sus espectadores, y admiradores en secreto, y no estaba muy alejado de la realidad. Se fijó en un gran portal que albergaba a los mejores departamentos de Seúl.

-No me dijiste que eras rico –le dijo en tono de reclamo, haciendo sonreír al mayor.

-Nunca preguntaste –se estacionó, se puso el saco y agarró su elegante maletín-¿quieres que te ayude con tus cosas? –Kyuhyun lo miró.

-¿Esperas que me quede aquí? –el otro rodó los ojos.

-Pienso que querrás bañarte –sonrió. El otro lanzó un callado bufido y agarró sus cosas. Le ayudó con una maleta y se fueron rápido al edificio. Un joven salió de un elevador con ropa deportiva, listo para irse a correr, saludando a Jong de pasada y poniéndose sus auriculares.

-¿No se congelará? –le susurró al mayor.

-Él… él simplemente está loco –rió- piso 24, por favor –sonrió. El menor miró los botones del elevador. El 24 era el último piso.

-Te odio –le murmuró.

-Gracias –suspiró  cuando el elevador cerró sus puertas y se elevó rápidamente al último piso- bienvenido a Jong-woonlandia –el mayor dejó que su acompañante pasara y admirara su departamento.

Era digno de un niño rico, con concepto minimalista, las paredes blancas, limpias, con muebles negros y detalles de colores discretos. Dejó cuidadosamente su mochila en un sillón y se dirigió a unas pinturas en la pared, con colores fuertes y vivos. El librero tenía algunos adornos de metal, esquicitos, y la mesita de noche un adorno rojo que llamaba la atención. Todo creaba una armonía perfecta; si se agregaba otro adorno, o quitaba,  tenía que ser cuidadosamente correcto para no destruir el equilibrio que había en ésa sala.

-¿Te gusta? –dijo el dueño detrás de él.

-Bastante, ¿cuánto te cobraron por decorarlo? –Se burló, sin creer la perfecta armonía que había- una chica o diseñador de interiores tuvo que haber hecho ésta obra de arte –Jong carraspeó.

-No me cobraron, yo lo decoré –Kyuhyun volteó a ver a su acompañante con confusión en su mirada- siempre quise ser diseñador de interiores –el otro lo miro sorprendido, no sabiendo si reírse de su falta o de la casualidad.

-Lo… ¿lo siento? –El otro sonrió- ¿y por qué no lo eres? Si se ve que ganarías millones –dijo, apuntando al vacío.

-No sé, mis padres no quisieron y la única universidad en donde podría salir más rápido de mi pueblo era en donde me metí. Me gusta mi trabajo, pero mi pasión es ésta, y qué mejor con mi casa –sonrió. El menor tuvo emociones encontradas, no sabía si llorar o regañarlo.

El mayor se quedó mirando el vacío, como recordando viejos tiempos. Kyu se mordió los labios y le dio un beso en la comisura de sus labios. Jong lo miró extrañado, haciendo sonreír al menor. Bajaron la mirada, volteando a verse sin que el otro les correspondiera la mirada; un suspiro de Kyuhyun hizo que Jong volteara y sus miradas chocaran. Algo en sus labios hizo que les empezaran a cosquillear, y en cuanto Kyuhyun se mordió los labios algo impulsó al mayor para que se acercara, agarrara su cara y le plantara un suave beso.

-Yo… -susurró el menor cuando sintió libres sus labios.

-No voy a intentar hacer algo que no quieres –le respondió en el mismo nivel Jong, viéndose a los ojos.

-No tonto –sonrió nervioso el menor, respondiéndole con otro suave beso.

-¿Entonces? –le dio otro suave beso.

-Te acepté porque me gustaste  -le besó los labios con un poco más de intensidad.

-Pero…

-No sé –recibió gustoso un intenso beso en los labios- me pareciste interesante –rió ligero.

-Supongo que me debo de sentir… -sus palabras fueron calladas por unos dientes que jalaron seductoramente su labio inferior- honrado –el menor, que lo agarraba de las solapas de su camisa, lo soltó para irse al sillón negro, descubriendo que en verdad era más cómodo de lo que parecía.

El mayor se acercó lentamente, sentándose un poco retirado, viendo hacia el pasillo, que tenía una pintura de Monet. El menor se acercó a él para darle unos suaves besos en el cuello, produciéndole cosquillas. De pronto Jong volteó y no dejó tiempo de asustarse al menor antes de que se abalanzara sobre él y empezara a darle besos salvajes, que derretían al menor; ya se había hartado de los besos dulces y suaves que no le daban las cosquillas necesarias para hacerle sentir esos intensos escalofríos que ansiaba sentir desde que lo vio por primera vez.

Jong liberó sus labios para besar su mejilla y bajar lentamente a su oreja, absorbiendo el lóbulo, besando debajo de éste, creando miles de nuevas sensaciones a su notable inexperto compañero. Mordió húmedamente el cuello, marcando su paso sobre éste, succionando el pedacito de piel para lamerlo después. El besado sólo se dejó acariciar, jalando los cabellos de la nuca de su mayor, sin saber que también le estaba creando escalofríos por el acto.

Le quitó suavemente el suéter, empezando a desabotonar su camisa, besando la extensión de piel que iba siendo descubierta. El menor sólo podía jadear, jadear de excitación y de nervios. Una de sus rodillas tocó un miembro ajeno, duro, extenso; el gemido de respuesta  chocó contra su cuello, produciéndole descargas eléctricas, y caloríficas, que lo hicieron vibrar.

Desabotonó otro, logrando abrir la camisa lo suficiente para llegar a uno de sus pezones, lamiendo en círculos, soplándolo, observando gustoso cómo se erguía y se ponía duro por el cambio brusco de temperaturas. Lo dejó así para dirigirse al otro, proporcionándole el mismo tratamiento, escuchando los pequeños jadeos en forma de respuesta que causaban sus caricias. Fue mas abajo, desabotonando cada vez más abajo, besando minuciosamente cada pedazo de piel.

Un duro pedazo de tela topó contra su barbilla, haciéndolo reír. El menor abrió los ojos como platos al sentir el choque de su compañero, levantando su cabeza, sintiendo sus delicadas manos desabrocharle el cinto. Le besó el borde de sus pantalones, sintiendo unas cosquillas inmensas, subiendo una pierna para proteger sus partes viriles.

-¿Qué tienes? –Jong rio ante la reacción de su acompañante.

-N… nada –el nerviosismo estaba presente en esa oración, haciendo al mayor dudar.

-¿Seguro? –dijo bajando hacia el borde de sus pantalones, desabotonándolos, bajando un poco la cremallera, viendo cómo se retorcía de nervios el menor en sus manos.

-¡SOY VIRGEN! –el mayor se quedó rígido mientras que el otro se tapaba la cara.

-No te creo –sintió la mirada dubitativa y acusante del mayor, lo miró a los ojos con recelo.

-¡Sólo porque trabaje donde trabajo no significa que no pueda ser virgen! ¿O.K.? –era una furia que ocultaba un asustado nerviosismo.

-Ya –rió Jong para dirigirse a la boca del menor, robándole un dulce beso- por tu forma de ser pensé que ya no lo eras –dijo, volviendo a bajar.

-Pues así soy –dijo, con las mejillas encendidas de excitación, pena y un nervioso coraje.

-Está bien, esta bien –sonrió, besándole el borde del pantalón- te dije que sería suave contigo –le bajó un poco más la cremallera.

-Yo… aing… -Kyu ocultó la cara bajo su brazo mientras el mayor le quitaba el pantalón, descubriendo un pequeño y caluroso bulto.

El mayor sonrió, besando el borde del bóxer, descubriendo un par de huesos iliacos, besándolos,  mordiéndolos, escuchando unos jadeos en respuesta a los actos de su boca. Unos dedos curiosos pasaron encima del pequeño bulto, tocando la extensión, escuchando los jadeos nerviosos del menor. Bajó poco a poco la prenda restante, con cuidado de que el menor no se sintiera incómodo, aunque no estaba lejos de la realidad. Los compañeros de trabajo del menor le habían advertido todas las cosas que podrían pasar en su primera vez: que se sentiría incómodo ante otra persona viendo su cuerpo, que no se sentiría tan fabuloso como lo presentaban las películas porno, que no esto, que no lo otro. Cuando el mayor besó húmedamente su paquete, por encima de la tela del bóxer, sus pensamientos se esfumaron.

-W… wooaao  -dijo a duras penas, aguantándose un jadeo que venía desde el fondo de su cuerpo, tal vez todos sus hyungs habían tenido una mala experiencia con su primera vez.

Jong delineó con su lengua los genitales de su virginal amigo, viendo con admiración que el bulto empezaba a crecer, dejando sin espacio la pequeña prenda. Ésta vez lo iba a intentar todo, como el menor era todavía virgen él lo era en dar caricias que siempre quiso intentar, sonriendo con alivio y satisfacción al ver que tenían una respuesta positiva. Sus parejas anteriores no le dejaban explotar ése lado juguetón y brindador de caricias, siendo él quien recibía para luego montarse en ellos y desaparecer. Al principio se sentía utilizado, pero al final, se hizo parte de su vida sexual, como si fuera algo rutinario; pero ahora tenía un lienzo en blanco frente a él, libre y dispuesto de recibir cualquier pincelada de color que le dieran.

Bajó un poco más el bóxer, sintiendo el nerviosismo del menor. Lo besó por la pelvis, evitando chocar con su erecto miembro, descubriendo un rosado glande que empezaba a exclamar a gritos su atención, lo contrario que decía la cara de su dueño. Lo bajó completo, despojándolo, evitando que cruzara las piernas sobre éste.

-Tranquilo –rió, acariciando sus muslos, muy cerca de las ingles, sintiendo el nervioso temblor en ellos.

Su boca se dirigió a una de ellas, subiendo poco a poco, mordiendo suavemente para dejar el rastro de sus besos en ellos. Cuando estuvo cerca de sus genitales los sopló para bajar después a la otra ingle, repitiendo lo mismo; el otro simplemente no controlaba los movimientos que su cuerpo hacía cada vez que sentía los besos acercarse a su miembro.

No quería parecer tan inocente, se tapaba la cara, movía su cabeza, se desesperaba y asustaba al mismo tiempo; ¡éste tipo lo iba a volver loco! Su espalda se curvó cuando sintió una boca apresar su glande; ésa cavidad era cálida, húmeda, deliciosa. Se mordió los labios mientras se retorcía, sintiendo que abarcaba cada vez más espacio de su miembro; sus piernas se movieron por su cuenta, mientras una de sus manos atinó a irse a la nuca de Jong para jalarle los cabellos y empujarlo más y más. Éste quería reír ante la reacción del menor, devorando su extensión de una vez, hasta sentirla en lo profundo de su garganta. La sacó para morderla delicadamente y hacerle un tratamiento especial al glande, volviendo a metérsela toda de un jalón.

Kyu se estaba volviendo loco, sus gemidos no se hicieron esperar, y sus sonidos de placer era el único sonido que llenaba el espacio del ostentoso departamento. Sintió su glande ser apresado deliciosamente por unos labios, mientras una rápida mano lo empezaba a masturbar y la otra jalaba suavemente sus genitales mientras los masajeaba. La boca del mayor dejó de atender el glande de un rojísimo  y sudado Kyu, para absorber el par de genitales que se habían contraído por la excitación. Una corriente hizo que al menor dejara de tener control de su cuerpo, retorciéndose de mero placer.

Unas ondas de energía calorífica recorrieron su cuerpo entero, Jong las conocía perfectamente y aumentó la velocidad de sus caricias, apresando firmemente con la boca el glande el menor y sus manos recorriendo firmemente el miembro y genitales. Kyu levantó las caderas y el mayor sintió el chorro llegar hasta el fondo de su garganta. Mordió por última vez el miembro semi-erecto del menor, suave, demasiado, aunque quería arrancárselo y masticarlo, exprimiendo lo que quedaba de su deliciosa esencia.

-Eres delicioso, Cho Kyuhyun –sonrió, viendo su obra de arte, quien tenía pequeñas gotas de sudor perlando su cuerpo. El cielo que se veía por las ventanas estaba de un hermoso tono azul.

Sus labios de pronto se vieron apresados por unos calientes, húmedos, jugosos. El menor lo había agarrado por sorpresa a Jong, quien sólo se dejaba besar, ya que sus labios estaban cansados de tanto succionar.

-Eres asombroso –suspiró Kyuhyun.

-Es mi especialidad –sonrió, mientras recibía otro beso de un menor que estaba más relajado, incluso sentía ese deje de adrenalina recorrerle la boca.

-Quiero que seas el primero –le susurró entre besos.

-¿El primero? –Kyu apoyó su cabeza en el hombro del mayor, abrazándolo y rodeando sus caderas con sus largas piernas, oliendo un aroma que hizo volver las ondas caloríficas a su cuerpo, creándole unos deliciosos escalofríos al mayor, sintiendo una nariz ajena rozando su cuello.

-Hueles delicioso –el susurro combinado con jadeo hizo que una erección atrapada entre sus piernas doliera.

-¿Estás seguro? –le dijo bajito, sintiendo que ya le dolía.

El menor asintió, mordiéndose los labios. Estaba seguro de que Jong lo trataría bien, lo veía en sus ojos ese calor y generosidad. Sonrió mientras le jalaba la corbata, haciendo que se pusiera otra vez sobre el. Jong unió sus bocas, empezando con un feroz juego de lenguas, intentando beber todo del otro. Giraron un poco y el menor cayó encima del otro, los dos se rieron, siguiendo con la tarea de despojar al mayor que sus prendas.

El menor le quito el saco, besándole el cuello, desabotonando rápidamente su camisa y empezando a besar su torso, mordiéndolo a veces, chupando sus pezones, haciendo que Jong sonriera entre ternura y pasión.

-N… no… tienes que hacer… eso –jadeó, viendo al menor erguirse. Cuando lo hizo, Jong notó que estaba sentado, desnudo, sobre su pelvis.

-¿No te gustó? –un largo índice hizo círculos en un pezón del otro, produciéndole calor.

-S… si –cerró los ojos para contener unos jadeos- pero, hoy quiero que tú disfrutes –sonrió, Kyu lo miró con recelo.

-Te arrepentirás, Kim Jong-woon –sonrió altanero, haciendo que el otro rodara los ojos.

-Está bien –se abrió de brazos y piernas en el suelo- soy todo tuyo –Kyuhyun rió, agachándose para besarlo de nuevo, quitándole el cinto y los pantalones.

-Oh por dios –susurró sorprendido.

Una hombría, grande, dura, estaba a punto de romper unos delicados bóxers. El contorno de ésta no dejaba nada a la imaginación, ni su largo ni su grosor, produciéndole unas extrañas cosquillas al menor, quien sentía su miembro elevarse otra vez, sorprendiéndose de su propia perversión. Bajó la prenda, escuchando el gemido de  liberación, haciéndose ligeramente para atrás cuando la hombría saltó orgullosa y brillosa. Nunca hubiera pensado que un hombre como él tuviera un miembro tan grande.

Su memoria táctil salió a flote, su mano se dirigió sola para agarrarla, medir su firmeza y todos los pequeños detalles que tenía, mientras que Jong mordía uno de sus cojines para ahogar los intensos gemidos que salían desde el fondo de su garganta, sin tener el resultado que hubiera esperado. Kyu miró la suya que empezaba a crecer de nuevo, la masajeó para que lo hiciera rápido, sin recordar que Jong estaba ahí, viendo cada uno de sus actos, y ése lo hizo temblar de deseo. Un virginal chico, masturbándose sobre él mientras apretaba su miembro. De pronto, el menor pegó sus erecciones, haciendo al mayor mirar estrellitas.

-¿Qué hiciste para tenerla tan grande? –Jong rio, pensó que estaba obsoleto en esto del juego sexual, pero nunca se imaginó que Kyu saliera con una pregunta así.

-Genética –le guiñó el ojo e hizo la cabeza para atrás cuando el menor empezó a restregar su miembro contra el suyo- y… que me vuelves loco –soltó un profundo gemido que estaba tratando de contener.

-¿Te vuelvo… loco? –Kyuhyun mismo gimió al sentir el roce entre penes. Jong la tenía grande, caliente, jugosa, se relamió y mordió los labios antes de agacharse y abrazar el grande con su boca, succionándolo y apretándolo fuerte. Las ansias de morderlo aparecieron, y lo mordió suavemente.

Despegó los miembros y trató de metérselo todo en la boca, pero era imposible, se sentía asfixiado y sólo llegaba a la mitad de ése. Se lo sacó, frustrado, lamiendo su extensión, cubriendo con su boca y labios el tronco de éste, cambiando de lado para poder darle atención a toda esa hombría. Bajó hacia unos genitales un poco olvidados, jalándolos con los labios, metiéndoselos completos a la boca. El mayor se retorcía, sintiendo las caricias del menor las más deliciosas que había adquirido.

Pocos trataban de darle una buena atención, sólo lo levantaban y se sentaban sobre él, pero éste pequeño estaba entretenido recorriendo cada parte de su miembro. En su cara se veía la excitación que le provocaba tener su miembro en la boca, y eso hacía que se excitara aún más, si se podía. El menor agarró la ensalivada hombría y, con los ojos cerrados, la acarició con sus mejillas, como si de una suave tela se tratara. La besó, lamió y pasó su nariz por ella para percibir su aroma, acariciando de la misma manera los genitales. Se irguió para ver al mayor, como si hubiera regresado de un trance espectacular.

-Hueles delicioso –rio, haciendo al otro reír también, observando cómo miraba su miembro de una manera extraña, como analizándolo.

-¿Qué pasa? –el mayor se apoyó en sus codos.

-Me preguntaba si con el lubricante que tengo será suficiente para metérmela toda –dijo, con una mirada analítica. Jong cerró los ojos, riendo y negando con la cabeza, nunca había estado con una pareja así.

-Yo tengo lubricante extra en mi cuarto si hace falta –rió.

-Bueno –se levantó- manos a la obra –se dirigió a su maleta y sacó una botellita, mientras el mayor se paraba riendo por su extraña locura. Kyu lo miró, los dos levantados, y sus rodillas le empezaron a temblar.

-Ay dios –jadeó.

-¿Qué pasa? –el mayor se le acercó para ayudarlo a sostenerse.

-Había escuchado historias de mis compañeros, pero nunca las creí hasta que te vi de pie –sonrió, acordándose.

-¿Y cuáles son ésas historias? –el menor lo miró divertido.

-Que cuando vieras a tu hombre, el tan sólo hecho de tenerlo frente a ti hacía que todo tu cuerpo temblara de una forma excitantemente extraña –sonrió apenado, agachando la mirada. El otro rió.

-¿Qué temblaras en deseo? –se miraron, con un extraño deseo en los ojos.

-Exacto –susurró el menor, con el sonrojo del deseo en sus mejillas y excitación emanando de sus poros.

El mayor lo agarró de la cintura, fuerte, haciendo que al menor se le cayera la botellita de lubricante, ocultando su cara en el cuello del otro, jadeando por un choque de hombrías que se había dado involuntariamente. Kyu empezó con el roce mientras lo abrazaba, haciendo al otro echar la cabeza hacia atrás y soltar unos desesperados jadeos.

El menor detuvo el roce para agacharse y recoger la botella de lubricante, quedando frente al miembro que lo hacía delirar. Se echó un poco en la mano y embarró el miembro, firme, para masturbarlo de nuevo. Viendo con triunfo que el mayor se mordía los labios y jadeaba fuertemente. Kyu se levantó, y aun masturbándolo, lo besó con intensidad. Jong lo dirigió hacia el sillón de nuevo, frente a los grandes ventanales que tenía. Lo acostó y le abrió las piernas al menor, bajando para darle un húmedo beso, haciendo que el menor se sorprendiera, lubricando la virginal entrada con sus expertos dedos.

El roce en el borde de su entrada hacían que Kyu se retorciera por las sensaciones tan extrañas, sintiendo que cómo un dedo hacía presión para entrar. Trató de relajarse para ayudarle a trabajar, mientras soltaba incontenibles jadeos al aire. El experto dedo hizo círculos dentro de él, tratando de que otro dedo se le sumara, incrementando la incomodidad. Se le curveaba la espalda con cada movimiento que hacía el mayor, ensanchando lo más posible su entrada, sintiendo miles de sensaciones nuevas que lo hacían sentir raro, pero excitado.

Jong se agachó hasta ver bien la entrada que profanaba. Rosada por dentro, suave, acolchonada; se acercó a ése lugar, metiendo su lengua para probarla. Kyu se volvió loco, una cosa eran los esquicitos dedos del mayor y otra demasiado diferente era su calurosa y juguetona lengua. Su entrada no supo si contraerse, apresando los dedos del mayor y lengua, o relajarse, dando vía libre a que la acariciaran más.

-Si te dejas de mover –murmuró el mayor, metiendo el tercer dedo, en tono de burla.

-No puedo –los dedos de Jong se trataban de abrir dentro de él, haciéndolo retorcerse- sé que es necesario, pero –su seño se contraía de incomodidad, echaba la cabeza hacia atrás para tratar de liberar la presión que sentía cuando un gemido se le salió- no pares –dijo a duras penas, se sentía raro, no podía creer que la intromisión de unos dedos se le haría incómodamente excitante.

Soltó otro gemido, dando la libertad a Jong de jugar dentro de él. Kyuhyun jadeaba, haciendo temblar de deseo a Jong para poseerlo. Su paciencia se agotó pronto, sacó sus dedos mojados, recibiendo un jadeo de protesta. El mayor sonrió y agarró las piernas del otro, quien le rodeó la cintura con éstas, dando la oportunidad de que sujetara una de sus caderas y dirigiera su miembro a la virginal entrada del menor.

-N…o ¿no te pones… más lubricante? –el mayor sonrió, embadurnándose de éste y la entrada del menor.

Kyuhyun jadeó incómodo cuando sintió la punta del glande hacer presión en su entrada, echando la cabeza hacia atrás, apretando fuertemente los hombros de Jong-woon. La entrada del menor, aunque preparada, se volvió a cerrar al sentir la presión, haciendo que también a él le doliera. Le acarició la cara con la nariz, besando debajo de su oreja y absorbiendo el lóbulo, notando con alivio que Kyu se empezaba a abrir.

Un gemido profundo salió desde el fondo de la garganta del mayor. Su glande estaba siendo apresado deliciosamente por una virginal entrada, que lo iba absorbiendo poco a poco. Decidió detenerse, para darle tiempo al menor de que se acostumbrara a su inmensa intromisión. El otro agradeció el acto, esa presión nunca antes apreciada  le robaba el aliento. Jong movía sus caderas despacio, para crear espacio para el resto, mientras Kyu se retorcía por su lento baile.

-Deja… de… aaaang… moverte –jadeó el otro, sonriendo de mera excitación- si no te dejas de mover… no respondo –un profundo gemido salió desde el fondo de su garganta.

Pero el menor no se dejaba de mover, apretó las caderas del menor, tratando de contener ése impulso de enterrarse completamente en él. Jong jadeaba, quería con todas sus fuerzas resistirse a sus impulsos, la última vez que los siguió había lastimado a otro de sus amantes, destrozándole su entrada, y no le importó sus gritos de dolor hasta que sintió y vio la sangre bañando sus muslos y sábanas del hotel. El menor dejó de moverse, respirando pesadamente, tranquilizándolo un poco.

Kyuhyun desconocía lo incómodo que se sentía, nunca lo había experimentado. Sentía que se partía en dos lentamente, creando un roce que ardía dentro de él. Abrió los ojos y miró la expresión preocupada del mayor, estaba serio, mirándolo fijamente. Se trató de levantar para besar sus labios, quien recibieron gustosos, y preocupados, el delicado y suave beso.

Jong, tratando de profundizar el beso, fue enterrándose más y más en el cuerpo del menor, sintiendo ésa estreches digna de un virginal cuerpo, como el que estaba poseyendo. Kyuhyun no sabía si interrumpir el beso o seguir sin que se diera cuenta, lo cual no logró porque su cuerpo lo traicionó, paralizando sus labios, haciendo que apretara los hombros del mayor, haciendo que se detuviera al notar su incomodidad.

-Esto fue… una mala idea –murmuró Jong, irguiéndose sin salir de Kyuhyun, quien estaba acostado, jadeando incómodo.

La entrada del menor se contraía en forma de rechazo ante el cuerpo extraño que se enterraba en él, apresando la gran erección del mayor, volviéndolo loco y doliéndole al mismo tiempo. El menor estiró el brazo hacia él, Jong lo miró de manera dubitativa y le agarró la mano. Kyuhyun fue a sus brazos, abrazándolo fuertemente, escondiendo su cara en el hombro de Jong.

-No es una mala idea –le susurró como pudo- es una… sólo es difícil de cumplir –sintió su cara ser sujetada dulcemente y unos labios presionar sobre los suyos.

El agarre en sus caderas era fuerte, todavía faltaba un tramo, y las contracciones sobre su erección lo estaban volviendo loco. Kyu sitió el temblor del cuerpo del otro, sonriendo al saber que podía provocar ésos deseos en alguien. Le besó las mejillas, pasado al lóbulo de su oreja, jugando con él, absorbiéndolo suavemente.

-Hazme tuyo –le susurró, besando bajo ésta, dirigiéndose hacia la otra- por favor –dimió, jalando suavemente el lóbulo de ésta- te necesito ya –jadeó. Sintiendo que el temblor de Jong aumentaba, causándole cosquillas.

Le gimió en la oreja y las manos del mayor se posaron en sus caderas, sintiéndolas apretarlo.

-Perdóname –jadeó Jong, desconcertando a Kyuhyun, pero no tuvo momento para pensar.

El grito de dolor no se hizo esperar. Jong se había enterrado de una en el cuerpo del menor, llenándolo completamente, llegando hasta el fondo de su cuerpo. Kyu se aferró al cuello y nuca del mayor, cerrando los ojos con fuerza, esperando que el dolor se fuera. Jong lo abrazó nerviosamente, no quería volver a hacer daño, menos al menor, pero sus impulsos fueron más fuertes que él. Le acarició el cabello, respirando entrecortado por el susto, temblando de miedo.

-Kyu, abre los ojos –el menor lo obedeció, notando la luz clara.

El sol no tardó en salir, bañando a esa pareja de luz, notando que su cuerpo estaba perlado de sudor. Su mirada se dirigió a la cara del mayor, notando que lo veía con pena y timidez, sin hacer conexión con sus ojos. Le sujetó la cara, forzándolo a que alzara sus ojos. La tenue luz del amanecer creó una vista asombrosa del otro, casi angelical.

Kyuhyun sintió su cuerpo temblar, siempre veía a ése joven, sentado en la tercera mesa, frente a él. Sus compañeros notaron el gusto que le tenía, que le había agarrado. Se sintió tonto, más con las bromas de los demás, algunos le decían que le lanzara indirectas, pero no era una opción, su jefe-jefa lo regañaría. Se acordó del líder de los bailarines, el que siempre lo regañaba; él le decía que no tenía oportunidad con él, llenándolo de coraje y frustración. Pero estaba equivocado, porque ahora estaba en su departamento, viendo el amanecer con él, teniéndolo en lo más profundo de su ser.

-No sabes cuánto imaginaba éste momento –sonrió Kyuhyun, el otro frunció el seño en forma de duda.

-¿Imaginaba? –el otro asintió- ¿y es como lo imaginaste? –el menor negó con la cabeza.

-Es mucho mejor –Jong suspiró aliviado, contagiándose de la sonrisa del menor.

El sol iluminó su beso, que se profundizaba cada vez más, tanto como el sol se elevaba en el cielo. Apoyaron sus frentes uno contra el otro, mirándose a los ojos, sonriendo tranquilos, fusionados como uno solo. Kyu cerró los ojos, suspirando, moviendo lentamente las caderas.

-¿Qué haces? –susurró el mayor, con los ojos entreabiertos, observando los cabellos cobrizos, modificados por la luz del sol.

-Tratando de adaptarme –rió, jadeando ligeramente.

-Pensé que… ya no querías –jadeó también, haciendo al menor sonreír, recibiendo un ligero golpe en el hombro.

-No tengo tu cosota dentro de mí, ¿si? Si ya está dentro, la voy a disfrutar –lo miró altanero, bromeando, haciendo al mayor reír.

-Eres imposible –lo besó.

-Pero tú imposible –el beso se profundizó y Jong lo acostó lentamente. Kyuhyun admiró la visión que estaba teniendo, no podía creer que viendo al mayor sobre él, con la luz tenue del amanecer iluminándolos, y dirigiéndole ésa mirada de ternura, fuera real. Sólo en sus locos sueños sentía ese sentimiento llenar su pecho; y ahora estaba viviéndolos.

-¿Qué pasa? –el mayor sonrió, quitándole unos cabellos de la frente.

-Eres como un sueño –susurró el menor- un bello y delicioso sueño –se besaron sonriendo, el mayor agarró sus caderas y salió despacio de él.

El menor inhaló fuerte, aguantando la respiración y el ardor que le producía; el mayor salió un poco, dejando su glande dentro del menor, sintiendo sobre éste las contracciones naturales que el cuerpo del menor tenía. Lo besó, entrando poco a poco en él, todavía batallando, pero con un poco más de facilidad.

 Kyu gimió, soltando todo el aire que había guardado, sintiendo un ardor abrazador que le llegaba hasta la garganta. Jong llegó hasta el fondo, dando una fuerte estocada, curveando la espalda del menor. Esperó un momento, sintiendo los espasmos del menor, ahogándose también con unos jadeos que atoraba en su garganta. Salió de nuevo, tratando de mantener un ritmo lento y pausado, escuchando los suspiros del menor, atento a toda señal de incomodidad.

-Eres tan estrecho –gimió el mayor, enterrándose de nuevo en él.

-Y tu tan grande –apretó un muslo del mayor, curveando su espalda.

Jong cerró los ojos, sonriendo temblorosamente, tratando de enterrarse completo en el menor. Se notaba a leguas que era un experto en la materia, sus movimientos delicados, pausados pero precisos lo hacían querer tenerlo más y más profundo. La incomodidad no se iba, pero se combinó con un sutil placer que estaba naciendo desde lo más profundo de él, dándole calor. Jong se movía más fácil, aumentando un poco el ritmo, como si de un suave vals se tratara.

-J… Jong –jadeó su compañero, haciéndole abrir los ojos, estaba sonrojado, con los labios rojos de tanto mordérselos, respirando profundo pero con dificultad. Sintió que reventaba, ésa imagen lo hizo excitarse más, haciendo que él se mordiera los labios- J…  Jong –gemía- m… más –dijo como pudo. El mayor dio una estocada fuerte al final, llegando hasta lo más profundo del menor, tocando cierto punto que produjo miles de corrientes eléctricas.

El grito gutural del menor no se hizo esperar, asustando al mayor, pensando que lo había lastimado. Se quedó quieto, esperando ver una reacción de rechazo, pero contrario a eso sintió las piernas del menor empujarle las caderas.

-No… pares –Kyu curveaba su espalda, deseoso de sentir ésas corrientes de nuevo, le habían fascinado, y sabía que sólo Jong le podría hacer sentir eso.

Suspiró aliviado al sentir que Jong salía con mas facilidad, eso significaba que podía penetrarlo más rápido y profundo. Unas intensas cosquillas recorrieron su cuerpo entero, haciendo que temblara. Cuando Jong se preparaba para entrar en él, la presión en su espalda, creada por las piernas del menor, lo sorprendió, enterrándose en él profundamente y de una estocada, llegando al mero fondo. Kyuhyun no pudo contenerse, arqueando la espalda, sintiéndose fuera de sí.

-Te vas a lastimar –la mirada asustada de Jong le hizo sonreír.

-Lastimado… pero… mph… satisfecho –le ardía, pero se había convertido en un ardor delicioso.

El mayor rio, tomándolo fuerte de las caderas, salió un poco y entró de nuevo, rápido, preciso. El menor gimió, sonriendo, se mordió los labios, sintiendo cómo volvían a salir y entrar duro en él. Jong estaba conteniéndose, no quería lastimarlo, pero escuchar ésos gemiditos de placer lo hacían querer enterrarse en él completamente.

-J… Jong –el mayor lo miró, ambos jadeaban, sudorosos, rojos de la excitación y el esfuerzo- Jong viólame –rio, contagiando al mayor.

-N… no… no ah… no quieres eso –el menor asintió.

-Hazlo o yo… yo lo hago –Jong rio derrotado, deteniéndose para acomodarse mejor, haciendo éstos movimientos, rozando en el punto exacto que hacía volver loco a Kyu- vamos –gimió el menor excitantemente.

-Lo que tu pidas –murmuró el mayor, salió de él y se metió duro, con todas sus fuerzas hasta el fondo. El menor soltó un grito gutural mezclado con dolor, echando la cabeza hacia atrás.

-Sí… aaaang… ¡así! –el mayor lo miró extrañado, con una sonrisa en la cara. A petición del menor no tendría compasión de su cuerpo.

Jong le levantó las caderas, poniéndole un cojín debajo, agarrándolo con fuerza y haciendo un ritmo feroz. Entraba rápido y llegaba a lo más profundo de una sola penetración. Los sonidos guturales no se hicieron esperar, Kyuhyun sólo podía abrir la garganta para liberar esa presión que albergaba su pecho. Jong también empezó a gemir, jadeando de mera excitación.

Entrecerró los ojos, viendo que el miembro del menor rebotaba de un lado a otro, queriendo ser atendido ya que su dueño estaba demasiado perdido para hacerlo él mismo. Se lo sujetó fuerte, empezando a masturbarlo salvajemente, haciendo que los gemidos se intensificaran. El menor agarró su miembro, dejando que el otro siguiera profanando su cuerpo de la manera más salvaje que hubiera imaginado; se masturbaba con fuerza, tratando de seguir el ritmo de Jong, sin lograrlo completamente. Una energía se acumuló en sus genitales, haciéndolo temblar. Abrió los ojos y miró que Jong estaba con los ojos cerrados, rojo, sudado, excitante. No podía, no podía aguantar más.

-J… Joooong –la voz le tembló. El mencionado abrió los ojos sin detener su ritmo salvaje, el menor arqueaba los ojos, se mordía los labios, temblaba: los signos de que iba a terminar.

El mayor sonrió, ayudándolo, incrementó sus estocadas, pasando un dedo por el coxis del menor, donde se había corrido el lubricante, viendo que brincaba de sorpresa; pasó sus dedos por el glande del menor, viendo cómo salía el líquido pre-seminal. Lo apretó ligeramente, viendo las reacciones del menor, quien apretó los labios con fuerza, arqueando las cejas, a punto de terminar.

-J… Jong, Jong –dijo como pudo el menor, el mayor masturbaba con fuerza al menor, apretándole la erección y jalándosela- Joooong –le temblaba la voz- Jong –gimió. El mayor le apretó el glande en el momento justo.

Kyuhyun arqueó la espalda, sintiendo que volaba, la energía acumulada se liberó en una increíble explosión que llegó hasta la cara de Jong, manchando su cara, manos y a él mismo. Todavía volaba cuando abrió los ojos, sintiéndose tan relajado, como cuando se metía en una tina de baño con agua caliente. Jong le acarició la cara, sonriéndole, se veía tan angelical; salió delicadamente de él, observando divertido cómo su entrada se abría y cerraba por reacción. Kyuhyun bufó molesto, se había acostumbrado tanto a tener la erección de Jong dentro de él que se sintió vacío cuando la sacó.

-Dios –susurró Kyuhyun, viendo que cierta parte del mayor seguía despierta y enrojecida, se sonrojó al verla tan viva.

-¿Qué? –sonrió el mayor, observando el puchero de su compañero.

-No soy bueno –murmuró como con molestia, Jong rodó los ojos, abrazándolo.

-Eres el mejor –le dijo, acariciando su espalda. Kyu lo miró con un extraño brillo en los ojos- esa mirada no me gusta nada –sonrió con un poco de miedo. El menor se levantó y se puso frente a él.

-No te muevas –le dijo, dándole la espalda y haciendo ademán de sentarse.

-¿Qué haces? –lo detuvo, Kyu giró su cabeza y lo miró con malicia.

-Te voy a matar ésa anaconda –rio pervertido.

Agarró las piernas de Jong y se auto-penetró salvajemente, forzando a su propio cuerpo a abrirse de nuevo, aunque éste rechazó la rápida intromisión del otro cuerpo.

-Kyu –el otro se había agachado, tratando de empujarse más y más a pesar del dolor. Le agarró de las caderas para detenerlo, pero el menor negó con la cabeza.

-Si pones tus manos ahí será para ayudarme a bajar –esa amenaza lo tomó por sorpresa, la entrada del menor se había cerrado de nuevo, haciéndolo estrecho como antes.

-Te va a doler –le dijo como pudo entre dientes, como regañándolo, sintiendo de nuevo los excitantes espasmos del meno apresar su miembro.

-Ése es el propósito –jadeó el menor, echando la cabeza hacia tras. Jong suspiró.

-¿Eres masoquista? –le besó el hombro, haciéndole cosquillas.

-¿Me vas a ayudar o no? –Jong rodó los ojos y con sus manos ya en las caderas de Kyuhyun empleó toda su fuerza para sentarlo encima de él.

El menor echo la cabeza hacia atrás, soltando un grito gutural combinado con dolor, apoyó sus manos sobre los muslos del mayor y empezó a moverse hacia delante y hacia atrás, haciendo círculos para abrir de nuevo su entrada. Jong tenía los ojos cerrados, sintiendo cómo ésa entrada lo apresaba, jadeando de nuevo. Le agarró las caderas e hizo que se levantara con él; empezó a caminar hacia su habitación. El otro gemía por la dificultad de caminar, sintiendo que con el acto, el glande de Jong rozaba ése punto que lo hacía estremecer.

Entró al cuarto, que era hermoso como toda la casa, obscurecido por las gruesas cortinas, pero todavía teniendo la oportunidad de ver los detalles. El mayor no le dio tiempo de admirarlo porque salió de él rápidamente para ponerlo de cuatro sobre la cama, trepando en ella, viendo al menor que se apoyaba en sus codos, mostrándole su entrada rosada, que se abría y cerraba por la fricción.

-¿Estás seguro?  -Jong se mordió los labios, sonriendo, y se agachó para introducir su lengua en ésa rosada entrada, escuchando rápidamente los gemidos que causaba su acto.

-D… deja de hacer eso –le reclamó el menor- d… ¡deja eso y métemela de una vez! –Jong rio, sacando su lengua y mordiendo una de sus pompas.

-Eres un salvaje –hizo lo que el menor deseaba y lo penetró de una, batallando un poco al final, pero llegando hasta el fondo, donde Kyu lo quería- ni quién pensara que eras virgen –rió. El menor agachó la cabeza, iniciando él el ritmo, haciéndose para delante y para atrás.

-Vamos, viólame –le suplicó, haciendo que las cosquillas viajaran por todo su cuerpo.

Jong le agarró fuerte las caderas, saliendo y entrando con toda su fuerza, llegando hasta lo más profundo, avivando el incontrolable fuego interno del menor. Si a sus hyungs no les había gustado su primera vez era porque no habían probado a Jong, quien hacía el dolor adictivo. La cabecera de la cama rebotaba fuerte contra la pared, ayudando a sus gemidos a llenar el silencio. Mordió la colcha, escuchando cómo Jong expresaba su excitación abiertamente; los jadeos guturales de su compañero hicieron que su erección volviera a crecer, empezando a masturbarse.

El mayor estaba en la gloria, tener que penetrar algo tan estrecho, que apresaba su glande de esa manera, lo volvía loco. Aumentó el ritmo, escuchando los largos gemidos del menor, gemidos de dolor mezclados con placer. Su fuerza incrementó y le dio hasta el fondo, donde nadie nunca había tocado, haciendo que el menor arqueara la espalda. Lo irguió para abrazarlo, notando la nueva erección que tenía, masturbándolo salvajemente al compás de sus penetraciones.

Kyuhyun ya no tenía aire para soltar más gemidos y se limitaba a respirar entrecortadamente, agarró una mano del mayor y la dirigió a su boca, lamiendo y chupando sus labios, dirigiéndolos ensalivados a su glande, teniendo el mismo tacto que le había gustado. El trasero chocaba fuerte con los muslos del mayor, produciendo el característico sonido, excitándolo aún más. Le faltaba la respiración, estaba sudado, ni siquiera podía ver bien; su cuerpo había olvidado ésos sentidos para concentrarse en su entrada y en el maravilloso roce que sentía.

No aguantó mucho, los espasmos incontrolables le agarraron por sorpresa, explotando en la cama y en su mano, sintiendo que las penetraciones se hacían más profundas, arqueando la espalda.

-Oh, Jong –gimió- me vas a partir… en dos –y con eso fue suficiente para que las penetraciones se descontrolaran, entrando duro en el frenéticamente. Kyu se mordió los labios, aguantando un débil y tercer orgasmo.

-Kyuhyun –dijo a duras penas el mayor- me gustas –y el orgasmo invadió el interior del menor, caliente, ardiente, produciéndole ardor, curvándole la espalda, dejando que su propio orgasmo explotara.

Primero se desplomó el menor, y sin poder evitarlo, el mayor encima. Kyu soltó un débil gemido y Jong salió de él. Su miembro estaba ensangrentado, poniéndolo en shock.

-Kyu –lo movió y notó cómo la entrada del menor se abría y cerraba, dejando salir su semen mezclado con unos ligeros hilitos de sangre- oh, Kyu –lo abrazó fuertemente antes de cargarlo para darle un buen baño, limpiando todo rastro de semen y sangre.

Lo secó y lo puso boca-abajo sobre la cama, llenándole la entrada de una pomada que aliviaba raspaduras corporales. Le acarició los húmedos cabellos, apoyando la cabeza del menor sobre sus almohadas y tapándolo con el edredón.

-Soy un monstruo –susurró, mientras veía el techo de su recámara, apoyado sobre la cabecera.

~0~0~0~

Por el pasillo apareció un moreteado menor, rascándose los ojos, caminando con un poco de dificultad, apoyándose en la pared para no caer. Jong levantó la mirada y el otro le sonrió, pero su sonrisa desapareció al ver sus sombríos ojos.

-¿Qué tienes? –Miró con duda al mayor, que estaba sentado tecleando algunas cosas en su portátil- Jong –empezó a caminar hacia él con dificultad- ¡Jong! –el otro lo miró, pero no directo a sus ojos- ¡Jong, mírame! –el menor llegó hasta el, las rodillas le temblaban por un extraño dolor que le recorría desde su entrada hasta la espalda baja, junto con sus piernas y brazos sin fuerza.

-No puedo –murmuró, cerrando su portátil y haciéndola a un lado.

-¿Por qué…? ¡Ah! –a Kyu le dejó de responder una rodilla y Jong lo cachó, haciendo que a éste le doliera el cuerpo por la acción.

-Por esto –lo cargó hasta el sillón.

-¿Qué esto? –le agarró la mano para que no huyera.

-Esto, es… estás muy lastimado, yo me propasé y te hice daño –Kyu por más que buscara la mirada de Jong, no la encontraba.

-¿Eres idiota o estúpido? –el mayor lo miró con el seño fruncido.

-Pero te desmayaste y te desgarré, no… no quería volver a lastimar a alguien y lo hice –el menor jaló su brazo y le agarró la mejilla.

-Tonto, si me desmayé fue de puro placer –el menor rio- y si me desgarraste, nunca había sentido tan rico –se sonrojó, mirando hacia la ventana que ya mostraba un cielo anaranjado por el atardecer. El mayor lo miró extrañado.

-Pero hice que sangraras –el otro lo miró con sorpresa.

-¿Sangré? –una sonrisa divertida surcó su rostro- ¿y cómo se veía? –el mayor lo abrazó, agradecido.

-Horrible –lo miró a los ojos y acarició sus mejillas- rojo y blanco –el menor miró al techo, tratando de imaginárselo y una respuesta no tan esperada se vio- ¿te gusta eso? –sonrió el mayor, viendo cómo una pequeña erección empezaba a crearse. El menor seguía desudo y ni siquiera lo notó, mirando los dos hacia su miembro.

-Lo siento, puedo llegar a ser un poco retorcido a veces –el mayor sonrió, besándolo con alivio mientras agarraba un miembro que se estaba despertando- yo… aing –gimió en el beso mientras el otro revivía un miembro que tenía marcadas unas mordidas suyas.

~0~0~0~

Un menor estaba sudado, boca abajo, tratando de normalizar su respiración. Estaba recargando su cabeza en el pecho del mayor, haciendo círculos en su pecho mientras sentía su tranquila respiración. No sabía cómo podía seguir haciéndole un mimo, aunque fuera de lo más ligero.

Jong había tocado cada parte de su cuerpo, explorándola, explotándola hasta su máximo punto; ni en las prácticas que hacían se había cansado tanto… ni había sentido tanto placer. El acariciado olía el cabello de su amante con los ojos cerrados, dejándose acariciar, sintiendo ése reconfortante regreso a su estado normal. El peso del menor, sobre su pecho, le hacía sentir una sensación raramente llenadora, como cuando obtenía un gran reconocimiento a un trabajo que le había costado mucho en hacer. Mientras que, para el menor, las brazos y el agarre fuerte de las manos del mayor lo hacían sentir reconfortantemente protegido.

Estar ahí, en su cama, compartiendo un momento íntimamente único para los dos, era realmente bello. El menor quiso detener el tiempo para que el momento no se le esfumara de las manos, estaba cansado y soñoliento, pero Morfeo no podía abrazarlo porque alguien mejor ya lo hacía. Sonrió ante la idea y besó delicadamente el pecho, recibiendo unas caricias en su cabello por unos traviesos dedos. Volteó hacia el mayor y ambos sonrieron, no hacía falta un beso, pues sus almas ya estaban en uno que los envolvía, fusionándolos y no parecían alejarse jamás.

-Duérmete, amor –le dijo bajito Jong al ver su parpadear cansado, sonrojando al menor.

-No quiero –murmuró el otro haciendo un puchero- quiero quedarme a tu lado para siempre –escondió su cabeza en el pecho del mayor, quien sonrió con una alegría única.

-Lo vas a hacer, Kyu –lo miró con esperanzas, observando la sonrisa confirmadora del mayor.

-¿Promesa? –el meñique del menor apareció de pronto frente a la cara del otro, haciéndolo reír quedito.

-Promesa –enlazó su meñique y se dieron un suave beso.

Kyu volvió a apoyarse sobre su pecho, cerrando los ojos, quedándose dormido al instante. Jong admiró su dormir: sus labios curveados mostrando una discreta sonrisa, su nariz recta y perfecta, su cabello, que lo acomodó un poco para que no le molestara su sueño, bajando a sus ojos. No quería cerrar los ojos, para no perderse de esa imagen tan angelical. Sin pensarlo, cerró sus ojos, dejándose llevar por los brazos de Morfeo.

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Unos sonidos raros se escucharon fuera de la habitación, miró su pecho y el menor ya no estaba. Se levantó como rayo, poniéndose el primer bóxer que encontró y caminando descalzo por el pasillo; estaba todo obscuro y sólo una luz lo iluminaba. Lo cruzó despacio, sin hacer ruido, para encontrarse con un menor desnudo cocinando.

-Hey –sonrió al ver las pompas moreteadas asomarse por debajo del nudo de un delantal.

-Hola –le sonrió el otro, sin dejar de freír algo- ¿tienes hambre? Yo m estoy muriendo, pero ya casi está listo –sonrió al sentir el abrazo del mayor mientras cocinaba.

-No sabía que podías cocinar –rio, besando su hombro- espero que los moretones no te den problemas –le murmuró mientras se apoyaba en su hombro.

-Nah –le besó el cabello- al cabo nos maquillan de pies a cabeza –rió, cerrando la llave y dando media vuelta para ver al mayor, apoyando sus brazos sobre sus hombros, sonriéndole- ¿qué haces con mis bóxers? –rio mientras lo veía, haciendo que el mayor se viera también.

-Woao –un ligero sonrojo apareció en sus mejillas- no… no me di cuenta –lo miró, riendo.

-Bueno –lo besó- se te ven lindos –sacó la lengua, imitando un ícono del internet.

Jong lo besó apasionadamente, siendo recibido por unos labios que estaban sedientos de él. Kyu jadeó entre el beso, Jong intentó acercarse a ése cuerpo que lo había vuelto loco, apresando las caderas del menor entre las suyas y la cocina, haciendo presión en ciertas pompas que seguían adoloridas de tanta acción.

-Lo siento –jadeó, separándose rápidamente.

-No importa –sonrió. Jong lo miro con una divertida incredulidad.

-No había conocido a alguien que fuera tan masoquista como tú –rió.

-No había conocido a alguien que fuera tan rico como tú –el menor se mordió los labios, recibiendo otro intenso beso de su compañero.

-Eres el mejor –pegó su frente con el menor.

-Tú eres excelente –rio, cerrando los ojos mientras sentía que una erección se volvía a crear en las entrepiernas de los dos.

Bueno, pedirá incapacidad a su jefe. Él sabrá las razones.

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 The End~ [??]